miércoles, 21 de marzo de 2012

Crisis del Capitalismo Global: Neoliberalismo vs Intervencionismo

Resumen

La actual crisis económica que está sacudiendo al mundo revive de nuevo las viejas tesis acerca de la crisis final del capitalismo, el capitalismo es una forma social que engendra permanentemente una tendencia a la sobreproducción, siendo la crisis su forma normal de estado, mientras que la prosperidad es la excepción. Las constantes crisis económicas causadas dentro del sistema capitalista han generado diversos debates sobre la posición del Estado frente a la economía, se plantean básicamente dos planteamiento, uno que aboga por un Estado liberalizador que de garantías de un laissez faire absoluto y otro que plantea un Estado que regule e intervenga en el mercado dándole orden, pero estos planteamientos tienen su lado negativo, por lo tanto lo ideal sería la construcción de lineamientos que regulen sanamente el mercado sin afectar el desarrollo de las sociedades abiertas .

Introducción

El sistema capitalista global ha sido el responsable de la prosperidad de muchos países como los Estados Unidos y los países de la comunidad Europea, pero se ha estado viniendo abajo desde las últimas décadas. La actual crisis económica que ha sido de carácter financiero e que fue iniciada por un una crisis hipotecaria en los Estados Unidos, es sólo un síntoma tardío de los problemas más profundos de la economía mundial, esta actual crisis es un espectáculo espeluznante que tendrá consecuencias humanas y políticas, mientras los ricos y poderosos esta crisis les significará restringir su consumo, dejar de comprar el BMW que querían para este año o sencillamente no hacer largas vacaciones en otros países, para los pobres significará en el peor de los casos dejar de comer, tener que dejar la escuela, la universidad e incluso perder su vivienda por no tener capacidad de pago. Sería algo ilógico y lamentable que nos durmiéramos en los laureles sólo porque la mayoría de los problemas se presentan más allá de nuestras fronteras, sobre todo porque el contagio ya ha llegado a América Latina. Todos lamentablemente formamos parte del sistema capitalista global que se caracteriza no sólo por el libre comercio sino también por la libre circulación de capitales. Este sistema es muy favorable para el capital financiero que es libre de elegir y escoger dónde ir y ha conducido al rápido crecimiento de los mercados financieros globales, que piden hoy en día que sean regulados. Ese es un factor que favorece a la desintegración del sistema capitalista global, la evidente incapacidad de las autoridades monetarias internacionales para mantenerlo unido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) no parece funcionar, parece haberse quedado sin dinero y eso sumado a las pocas medidas tomadas por países poderosos deja claro que la pérdida del control ha sido absolutamente terrible. Los mercados financieros son muy peculiares en este sentido, les molesta cualquier tipo de injerencia gubernamental pero mantienen la creencia en que si la situación se pone realmente difícil las autoridades públicas intervendrán con el dinero de los contribuyentes, de los ciudadanos para salvarlas. Es por eso que en el transcurso de este ensayo argumentaremos y debatiremos la necesidad de una intervención y de una regulación o por el contrario si es necesario un laissez faire absoluto.

Crisis del Capitalismo Global: Neoliberalismo vs Intervencionismo

La economía global se caracteriza no sólo por el libre comercio de bienes y servicios, sino más aún por la libre circulación de capitales, lo que ha implicado que las tasas de interés, los tipos de cambio y las cotizaciones de las acciones en diversos países están estrechamente interrelacionados, provocando que los mercados financieros globales ejerzan una tremenda influencia sobre la situación económica, desempeñándose entonces el capital financiero como el factor decisivo de las fortunas de los países. Por tanto el rasgo que distingue al sistema capitalista global es la libre circulación de capitales. El comercio internacional de bienes y servicios no es suficiente para crear una economía global, es la movilidad del capital, de la información y el espíritu empresarial lo que explica la integración económica (Soros, 1999).

El capital tiene unas ventajas mayores frente a los factores de producción (mercado real), tiene más movilidad y es mejor que una inversión directa pues se desplaza para donde se obtiene el mayor rendimiento, por esto el capital se acumula cada vez más en las instituciones financieras y en compañías multinacionales que cotizan en bolsa. Es por lo anterior que el desarrollo de la economía global no ha coincidido con el desarrollo de una sociedad global lo que hace la situación que viene enfrentando el mundo con el sistema capitalista es poco sólida e insostenible en parte debido a la inestabilidad del sistema financiero, prueba de ello son sus constantes crisis. Lo otro que hace que este sistema capitalista sea insostenible es su enfoque mismo hacia el individualismo, este sistema pretende servir al interés común permitiendo que cada quien defienda sus propios intereses y plantea que las decisiones colectivas que buscan el interés común “distorsionan” el mecanismo del mercado. Esta es la idea que el denomino en el siglo XIX laissez faire o liberalismo, el cual George Soros (1999) denomina “el fundamentalismo del mercado” y sosteniendo además que el sistema capitalista global es una forma distorsionada de sociedad abierta que hoy está amenazada por el fundamentalismo del mercado. Los valores que mueven este sistema no son más que los viejos y desacreditados pecados capitales como la avaricia y la codicia, ese afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas, el sistema capitalista global no es más que un orden político, social y económico que se sustenta en la búsqueda del lucro parar todo capital que pueda obtener una rentabilidad, es decir, obtener un beneficio mayor por sobre la inversión y de allí, atesorar ganancias sobre ganancias (Claude, 2008).

Hoy el capitalismo vuelve de nuevo a estar en crisis no es algo raro, pues es un sistema que plantea la existencia de crisis pero esta nueva crisis de nuevo resucita las viejas tesis de la crisis “terminal” del capitalismo que ha sido vaticinada por muchos pensadores de izquierda y economistas de todo el planeta que incluso se atreven a decir que es de las peores crisis que haya enfrentado el capitalismo, lo que sucede es que esta economía capitalista se ha convertido en un casino, gracias a los planteamientos del liberalismo y la libre circulación de capitales, un casino donde las grandes compañías y los hombres más poderosos y ricos del mundo juegan con el ahorro y la riqueza del planeta, y como en cualquier juego algunos ganan mucho y otros pierden. La libertad de mercado obtenida después de haber pasado por los regímenes totalitarios de siglo XX, ha hecho que hoy en día la sociedad abierta que se pensaba construir en base a los planteamientos del laissez faire este en peligro debido a los desbordes que ha tenido sociedad dentro de la economía capitalista, hoy ese capitalismo como forma social engendra permanentemente una tendencia a la sobreproducción, siendo la crisis su estado normal la “crisis” (Amin, 2003), la actual crisis ha permitido replantear las ideas sobre la necesidad de que los gobiernos y los bancos centrales intervengan y regulen el mercado financiero poniendo limites a la libre circulación de capitales. Una idea que se repite en prácticamente todas esas discusiones es si el enfoque liberal es el más adecuado para los mercados pues, al final, ha sido mediante el intervencionismo como se ha conseguido salir a flote. Se critica la falta de reglas y se exige un mayor control e intervención para que lo que acaba de pasar no vuelva a ocurrir nunca, algo que es difícil porque mientras siga siendo el lucro la razón de ser de la sociedad humana, seguirá prevaleciendo el capitalismo y se encontrarán las instituciones adecuadas para su realización (Claude, 2008). El lucro es en definitiva la verdadera razón de la crisis actual y la razón para que sigan existiendo en el futuro.

El sistema capitalismo global está respaldado por una ideología arraigada en la teoría de la competencia perfecta. Según esta teoría los mercados tienden al equilibrio y la posición de equilibrio representa la asignación de recursos más eficiente. Toda limitación a la libre competencia se interfiere con la eficiencia del mecanismo del mercado, por tanto, debe oponerles resistencia, esta es la ideología liberal o también denominada por George Soros (1999) “fundamentalismo del mercado”. El fundamentalismo del mercado como lo describe Soros, es una creencia en la perfección, una creencia en los valores absolutos, una creencia en que todo problema debe tener una solución, postula una autoridad dotada de conocimiento perfecto aun cuando ese conocimiento no sea fácilmente accesible al común de los mortales.

No queremos entrar en la discusión de cuánto hay de liberal en la política que ha llevado a los mercados a esta situación de crisis (creemos que gastar inmensas cantidades de dinero en guerras u obligar a los bancos a conceder hipotecas de alto riesgo no son medidas que podamos calificar de liberales) o si las distintas intervenciones de estos últimos meses son una solución o un paño de agua tibia o incluso si lo correcto hubiera sido dejar que las empresas en apuros se fueran a la bancarrota por completo. Nos preocupa mucho más hablar sobre qué entendemos por liberal y qué por intervencionista o, dicho de otro modo, dónde está la frontera entre la regulación y el intervencionismo.

Aunque los gobiernos mantienen el poder de intervenir en la economía, estos han estado sometidos cada vez más a la fuerza de la competencia global. Si un gobierno impone condiciones desfavorables para el capital, “éste intentará escapar”. Y si un gobierno mantiene bajos salarios y ofrece incentivos a empresas favorecidas, puede fomentar la acumulación de capital (Soros, 1999). Aunque el sistema capitalista este conformado por muchos estados “soberanos”, cada uno con sus propias políticas, todos ellos están sometidos a la competencia internacional no sólo por el comercio sino por el capital. Colombia desde la apertura iniciada desde la década de los 90 ha empezado a jugar en ese terreno, promoviendo la inversión extranjera y en particular la inversión directa, y hoy en día con el actual gobierno neoliberal de Álvaro Uribe vemos grandes avances en ese tema. Esto aunque muchos crean que es muy bueno para el país no es del todo cierto, la inversión extranjera que al parecer es el único camino conocido para modernizar al país no solo destruye el valor del capital y el empleo sino que también se está dando un fenómeno que nos preocupa, muchos de los inversionistas extranjeros no están haciendo inversiones directas o no están invirtiendo en tecnología sino que sobre todo el reciente sector de los biocombustibles, muchos inversionistas están comprando la tierra, no quieren correr el riesgo de invertir en tecnología, esto preocupa porque podríamos pensar que en el largo plazo ciertas regiones del país podrían convertirse en colonias extranjeras y la competitividad del país no sería mejorada.

Regresando a nuestro tema de interés nos preguntamos entonces: ¿Defiende el liberalismo el laissez faire absoluto, la total falta de reglas en los mercados? Creemos que no es así o entendemos que no lo es. Desde una perspectiva liberal, los mercados han de estar regulados, es decir, el Estado ha de asegurarse de que existan una reglas justas que garanticen principios como la libre competencia, evitar que existan monopolios y oligopolios que dañan el equilibrio de los mercados y que no benefician para nada el bien colectivo y la transparencia, así como la protección de accionistas y consumidores. ¿Significa esto intervenir en los mercados? De nuevo creemos y entendemos que no, el intervencionismo supone distorsiones en el mercado, puesto que implica mucho más que el mero establecimiento de las reglas del juego, ya sea la participación activa en el mercado en condiciones no igualitarias o el dictado de reglas en función de unos objetivos ajenos a la naturaleza del mercado sobre el que se interviene. El liberalismo no es incompatible con una regulación de los mercados, pero sí con la intervención en ellos, innecesaria y distorsionadora. El liberalismo, el neoliberalismo y el intervencionismo como todos los ismos son utópicos y están expuestos a la corrupción del hombre a la necesidad de ganar sobre los demás, entrando ya a una discusión más filosófica, es así que hasta que no haya un cambio en el pensamiento del hombre no se podrá construir una sociedad verdaderamente abierta, democrática, equitativa y justa.

En nuestro medio existe la creencia de que el capitalismo está asociado con la democracia en la política. Es un hecho histórico que los países que constituyen el centro del sistema capitalista global son democráticos, pero no puede decirse lo mismo de todos los países capitalistas. De hecho, se afirma que alguna clase de dictadura es necesaria para mantener en marcha el desarrollo económico (Soros, 1999), porque requiere como ya lo hemos mencionado la acumulación de capital y eso requiere bajos salarios y altas tasas de ahorro. Esto se corrige más fácilmente con un gobierno autocrático que sea capaz de imponer su voluntad al pueblo que con un gobierno democrático que sea receptivo a los deseos de los votantes. A decir verdad, la relación entre el capitalismo y la democracia es débil en el mejor de los casos. El capitalismo y la democracia obedecen a principios diferentes, en el capitalismo el objeto es la riqueza, su unidad de medida es el dinero y defiende los intereses privados, mientras que la democracia tiene como objeto la autoridad política, su unidad de medida es el voto de los ciudadanos y defiende el interés público (Soros, 1999). Hoy en día, el poder del Estado para mantener el bienestar de sus ciudadanos se ha visto gravemente reducido por la capacidad del capital para eludir los impuestos y de las onerosas condiciones del empleo trasladándose a otro lugar.

Para terminar este ensayo a manera de conclusión queremos plasmar que las ideas fundamentalistas como el neoliberalismo y el intervencionismo tienen como característica clave basarse en juicios en los cuales si una proposición es errónea se afirma que su contraria es correcta. Esta incoherencia lógica esta tanto presente en el fundamentalismo del mercado (liberalismo y neoliberalismo) como en su contraria el intervencionismo. Si bien la intervención del Estado en la economía ha producido siempre algunos resultados negativos no por eso los mercados libres son perfectos incluso los mercados libres han necesitado de la intervención del Estado para sobrevivir a las crisis. La crisis actual tendrá que plantearse la posibilidad de entrar a regular y limitar el mercado financiero global y en definitiva, más control y regulación por parte de las instituciones públicas que aseguren el interés ciudadano por sobre cualquier otro objetivo político. No está lejos el día en que vuelvan, en gloria y majestad, las leyes antimonopolio que nunca debieron ser abandonadas.

Conclusiones

La búsqueda de beneficios exorbitantes ha llevado al mundo a un retroceso gravísimo en la estructura de valores que orienta el quehacer humano y ello tiene implicancias monumentales haciendo crecer la desigualdad, la pobreza y la destrucción de los ecosistemas naturales del planeta, incrementando exorbitantemente el índice de dolor y sufrimiento de miles de millones de personas.

La actual crisis tendrá que significar cambios profundos en los mercados, sobre todo tiene implicar la regulación del mercado financiero global que ha demostrado una vez su inoperatividad causando grandes ganancias para unos pocos y grandes pérdidas para muchos otros más, aunque esta crisis no sea la tan esperada por el pensamiento de izquierda como la “crisis terminal del capitalismo” es necesario que se hagan los cambios que desestabilizan el sistema y que amenazan hoy la viabilidad de una sociedad abierta, democrática, equitativa y libre.

La intervención del Estado en la economía a lo largo de la historia ha demostrado ser una amenaza para la sociedad abierta y para la democracia, las fallas del neoliberalismo han hecho que se replantee la necesidad de esta, pero lo que se necesita es una regulación sana y democrática que permita la libertad del mercado y pero poniéndole limites a fenómenos como los monopolios y oligopolios que han causado mucha desigualdad.

Referencias

Amin, S. (2003). Más allá del Capitalismo Senil: por un siglo XXI no-americano. (R. Sánchez, Trad.) España: El viejo topo.

Claude, M. (Octubre de 2008). Voltairenet. Recuperado el 26 de Abril de 2009, de Crisis del Capitalismo: http://www.voltairenet.org/article158398.html

Popper, K. (1984). La sociedad abierta y sus enemigos. Argentina: Paidós.

Soros, G. (1999). La Crisis del Capitalismo global: la sociedad abierta en peligro. España: Plaza & Janes.

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